
Un híbrido de catálogo se anuncia con un tiempo de transferencia. Diez milisegundos. A veces menos. Esa cifra existe, está medida y no es mentira. El problema es dónde está medida.
Vive en el puerto de respaldo del inversor, en laboratorio, casi siempre sobre un fallo aplicado en un instante cómodo de la senoide. En la nave el fallo no elige ese instante. El tiempo real depende de en qué punto del ciclo de 50 hercios ocurra el suceso, y eso no es un detalle: es el motivo por el que un PLC se cae con un equipo que «ya tenía respaldo».
Un ciclo dura veinte milisegundos
La red española es de 50 Hz, así que cada ciclo de la senoide dura 20 ms. El máximo de tensión llega a los 5 ms del paso por cero. El siguiente cero está a los 10 ms. El siguiente máximo, a los 15. Un suceso —un hueco, un microcorte, la apertura de un interruptor aguas arriba— puede caer en cualquiera de esos puntos. El híbrido no elige. La red tampoco.
Detectar el fallo, confirmar que no es ruido, abrir el órgano que separa la acometida y arrancar la isla no son actos instantáneos, y cada uno de ellos mira la onda. Si el suceso pilla cerca de un cero, el detector tarda más en distinguir «se ha ido» de «está pasando por cero». Si pilla en el máximo, la detección es más clara, pero el órgano de corte —contactor, automático o relé— puede tener que esperar al siguiente paso por cero para no abrir con arco. El resultado es el mismo: dos fallos idénticos, dos tiempos distintos.

Qué cifra vende el híbrido y qué cifra vive en la nave
El milisegundo del folleto es el tiempo que tarda el firmware en pasar de seguir la red a imponer isla, medido en bornes del equipo, con un fallo aplicado por el laboratorio. No incluye el automático de la nave, que hay que abrir para no inyectar sobre un tramo en falta. No incluye el rebote del contactor. Y no incluye que el detector haya pillado el suceso en el peor punto del ciclo.
Ese automático añade, de forma típica, entre 10 y 20 ms. Y esos milisegundos tampoco son un número fijo: dependen del punto de la onda. Sumados al firmware, el tránsito de campo no es «10 ms». Es una franja. Ocho milisegundos en el mejor caso, veinticuatro en el peor. El cliente no sabe, a priori, en cuál de los dos va a caer su PLC.

| Dónde se mide | Qué sale en un híbrido | Qué implica |
|---|---|---|
| Puerto de respaldo del inversor | La cifra de folleto. A menudo 10 ms o menos. | Laboratorio. Fallo aplicado en un instante elegido. |
| Automático o contactor de nave | Suma de 10 a 20 ms, variable con el ciclo. | Es el órgano que de verdad separa la acometida. |
| Punto de la senoide | Añade o quita varios milisegundos. | No es repetible: dos fallos iguales, dos tiempos. |
| Barra de cargas del cliente | Franja típica de 8 a 24 ms. | Ahí es donde cae el PLC, no en el puerto del inversor. |
El agujero no es solo largo: es ciego
Durante el tránsito, el híbrido ya no está en red y todavía no está en isla. Hay un tramo de tiempo en el que la carga no ve una onda formada por nadie. Ese tramo es el agujero. Su longitud no está escrita en el contrato porque no se puede escribir: depende del instante. Un sistema cuyo tiempo de transferencia es una variable aleatoria no es un sistema de protección. Es una apuesta.
GEATRON OGF Series no cambia de oficio. La máquina síncrona virtual ya estaba poniendo ángulo y tensión con la red presente, así que cuando llega el suceso no hay que reconstruir la referencia. Si el acoplo es un STS o un polo electrónico, el residuo queda entre 2 y 8 ms. No es cero: es acotado, y el cliente sabe qué está comprando. OPTIMA Critical y PERPETUA Elite lo eliminan en la línea o en el consumo que se diseñen en doble conversión.

Quién cae dentro de esa incertidumbre
Un relé auxiliar, un variador, un PLC compacto o un PC industrial no leen el folleto: leen la tensión que les llega. Muchos de ellos se desenganchan o se reinician entre 8 y 20 ms. Si el tránsito del híbrido, en el peor punto de onda, entra en esa ventana, el respaldo «existía» y la línea se paró igual. Esa es la trampa: vender el milisegundo del puerto y medir el daño en el cuadro. En qué ve cada equipo durante un microcorte está el detalle de quién suelta primero.

Por eso OPTIMA en paralelo mitiga: de 2 a 8 ms con STS o polo electrónico, que en muchos procesos es suficiente. OPTIMA Critical elimina el suceso en una línea concreta, en doble conversión. PERPETUA Elite lo elimina en el consumo que se diseñe así. La VSM es la misma en los tres casos; lo que cambia es el acoplo.
Qué hay que pedir, si alguien habla de milisegundos
- El oscilograma en la barra de cargas del cliente, no en el puerto de respaldo.
- El mismo ensayo repetido en el máximo y en el cero de la senoide. Si no salen las dos cifras, la cifra única es marketing.
- Qué órgano abre de verdad la acometida —STS, polo electrónico o contactor— y cuántos milisegundos aporta ese órgano.
- Si el equipo, mientras la red existe, es formador o seguidor. El híbrido en paralelo es seguidor, y el tránsito empieza precisamente porque tiene que dejar de serlo.
- Si el ángulo se conserva o se reconstruye. Reconstruir es el agujero; conservar es VSM en paralelo.
Conclusión
El híbrido no miente cuando publica diez milisegundos: publica el sitio donde le conviene medir. El sitio que tumba la planta es otro, y en ese sitio el tiempo no es un número, es un intervalo que depende de en qué punto de la onda ocurrió el suceso.
GEATRON OGF Series no discute el folleto: discute el método. Formar estado con la red presente elimina el cambio de oficio. Acotar el residuo con STS convierte una apuesta en una especificación. Y eliminarlo con Critical o Elite es, cuando el proceso lo exige, la única cifra que no depende del ciclo.
Control VSM local, propiedad del cliente, fabricado en España. Las variantes y sus acoplos, en Producto.




